"Sin compromiso"

Este texto no pretende ser una alabanza la vida en pareja por encima de la vida de soltero. Tampoco pretende animar a mantener parejas infelices. Simplemente me preocupa ver con qué naturalidad aceptamos las infidelidades, el dejarlo cuando llega verano porque quieres "vivir la vida" o lo normal que vemos el que tras 30 años de casados sea necesaria "una aventura" porque "es que ya no es lo de antes".

Hay un cuento de J. Á. González Sainz que se llama "Unos pasos aún ante el umbral (El aire de su sonrisa)" y sin duda explica lo que yo quiero poner en valor. Que es el valor del compromiso y la entrega. El valor de elegir conscientemente una y otra vez a la misma persona, por más que la vida te presente la oportunidad de estar con nuevas.

Nos pueden tentar tantas personas como sabores de helado en una heladería. A pesar de ello, todos sabemos cual es nuestro favorito. A veces cambiamos, por probar, pero a la hora de la verdad, sabemos que si solo pudiéramos coger uno para toda la vida, sería uno muy concreto. Para mí, ese sabor es el de oreo de la Jijonenca.

A mi me gustaría transmitir lo bonito y único de elegir siempre "el sabor refugio", que es el de siempre pero nuevo cada vez (en palabras de Alfonso Calavia). Porque hay un sabor que no falla, que nos ha acompañado durante ya largo tiempo y porque sabemos todos los buenos recuerdos que vienen con él. ¿Por qué no podemos hacerlo permanecer en nuestra vida si es lo que nos hace felices?

Claro que hay experiencias, Erasmus, fiestas y viajes. La vida de un joven hoy no es la de hace 40 años. Mantener una relación se hace más difícil cuantos más obstáculos se ponen en el camino. Pero eso no nos puede parecer excusa suficiente como para no esforzarnos en cuidar al otro y renunciar a algo valioso. Porque un amor de verdad todo lo puede. Y no digo que no haya sufrimiento en el proceso. Porque lo hay, hay un sacrificio, un darse y centrarse. Pero si es la persona correcta compensa.

Y en el caso de que te hayas visto tentado por el sabor de limón, no juegues con el otro a un tira y afloja. El ser humano es libre y como tal, es responsable de sus decisiones. Si no has sabido elegir de nuevo el helado de oreo o constantemene te ves tentado, simplemente deja a tu pareja actual. Porque nadie se merece que jueguen con él/ella. Hoy es el día en el que me cuesta entender por qué hay personas que intentan encontrar un gris donde para mí hay o blanco o negro. Especialmente por respeto a la otra persona y al amor o cariño que pueda haber habido.

Me preocupa la rapidez con la que pasa todo en los tiempos de ahora porque parece que lo que se nos transmite es que no podemos parar, dedicarle mucho tiempo y cariño a alguien porque eso nos va a limitar. Y veo cómo a nuestra generación le cuesta ir más allá de la superficie. En cambio, no por preferir algo "sin compromiso" vamos a poder vivir más cosas o vamos a ser más felices.


Yo sigo siendo partidaria de esforzarnos por regar a nuestra rosa cada día porque como dice el zorro en el Principito "es el tiempo que pasaste con tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante". Y puede haber mil rosas en el universo pero hay una que es tu rosa, porque te has entregado a ella, porque la has cuidado. De hecho, a lo que el zorro le quiere animar al Principito es a abrirse y a no tener miedo al dolor de la partida: hacerse vulnerable merece la pena por todo lo feliz que nos hace la presencia.

Como decía el mismo St. Exupéry, amar garantiza el sentido de la existencia. Y amar significa comprometerse.



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