27N
Feliz día del Maestro. Feliz porque tengo dos amigas, Blanca y Lucía que me dan esperanza en este día. Feliz porque teniendo prácticamente un 14 en selectividad han elegido estudiar magisterio. Han elegido soportar durante cuatro o cinco años (una de ellas hace un doble grado) un sistema universitario que no se toma en serio esta carrera ni esta profesión. Han elegido tragarse los muchos comentarios sobre su elección: “¿Por qué magisterio si podrías entrar en medicina?”. Porque para estas personas el dinero y la reputación social de su trabajo no es lo primero.
Mis amigas tienen una vocación por la enseñanza. Cuando las conocí hace años ya sabían lo que querían ser. ¡Qué privilegio! Y también qué alegría saber que existen dos mujeres que van a dar a nuestros hijos la educación que se merecen. Por su calidad humana, su sensibilidad, su cariño a todo lo que hacen y su esfuerzo constante. Porque no se contentan con pasar por la carrera de puntillas. Porque quieren el 10. Quieren saber cómo educar bien en todos los ámbitos a un niño.
Ellas no están orgullosas con cómo se da su carrera pero aprovechan todos los recursos que tienen para sacarle provecho. Ambas están de Erasmus aprendiendo de países muy avanzados en educación porque tienen un interés en mejorar siempre su formación. ¿Cuántas veces nos hemos quejado de cómo se dan las clases en el colegio, sin ganas? ¿Cuántas veces hemos tenido un profesor desgastado por la rutina o desmotivado? ¿Cuántos profesores en realidad no quieren serlo?
Entonces, ¿por qué evitamos que las personas más capaces se metan en magisterio? ¿No sería esta la solución para lo que tanto nos quejamos en las clases? Basta de meterse en magisterio cuando “no te da la nota”. Basta de reproducir el mismo círculo vicioso una y otra vez. Basta de menospreciar esta profesión.
Feliz día del Maestro porque personas maravillosas como Lucía y Blanca van a cambiar las cosas. Gracias a vosotras por seguir vuestro corazón y no la opinión pública. Gracias por darnos ejemplo.

Impresionante
ResponderEliminar