EL AMOR NO DUELE


Nos educan en el miedo al amor, a exponerse y sentir. Porque igual nos duele o nos entregamos demasiado. Pero el amor no es una lucha ni un premio, es un diálogo. Es compartir lo que tú tienes con lo que otro tiene. 
Cuando alguien nos dice que es importante pasar tiempo solos, no es porque vivir solo llene más que estar con alguien. Nos lo dicen porque en una relación, das y recibes. Y si quieres dar algo bueno, tendrás primero que tenerlo. Si no has estado nunca solo, luchando contra tus miedos y pensamientos; si no has madurado de alguna manera, ni te has molestado en superar nada de lo que te hace daño; si tampoco te has arriesgado por querer crecer por dentro... Vas a tener en ti todo lo que no has querido afrontar. Y vas a darlo. A tu familia, amigos y también a tus relaciones. El amor que des no será sano y por lo tanto, tampoco lo será el que recibas. 

Si te preguntas por qué los demás no te dan lo que quieres, por qué te decepcionas con las personas y dependes del cariño de otros, el mayor problema seguramente está en ti. Das lo que tienes dentro y por eso el amor puede ser algo tan bueno. Puede no suponer ningún problema. Puede ser un dar infinito y que no te duela. Si sabes cómo y qué dar. Si la persona en cuestión la eliges porque la quieres y no porque la necesitas. Si te complementa y no te hace a su manera, si no le pides ni te pide cambiar. Y sobre todo si aprendes de esa persona. Si consigues que te aporte, que independientemente del tiempo que duréis, la persona como tal signifique algo para tu crecimiento personal. Porque te haga madurar, romper límites personales, porque aprendas a querer de más maneras, porque tenga algo que no tienes y lo retengas. El amor como tal no duele, duelen las formas malas de amar. Y en el momento en el que esa persona te construye, sea o no para siempre, habrá significado una forma sana de amar y habrá valido la pena. 




Comentarios

Entradas populares de este blog

Dormida

Abuela

Por qué la vida