PARA TI, UNIVERSITARIO
Te voy a decir algo que seguramente no quieras leer. Está en tu mano. Y no hablo de cambiar el sistema en el que vivimos, no hablo de salir en la tele, de dar que hablar. Está en tu mano tu vida.
El ser humano es un ser social, o al menos así estamos organizados, para bien o para mal. Lo que hacemos repercute. Lo que hacemos tiene consecuencias.
Nadie te debe nada, no te deben un aprobado, no te deben un futuro perfecto. Te lo tienes que ganar tú. El camino es tuyo y te toca andarlo. Piensa por un segundo: Si tuvieras una mochila que fueras a tener toda la vida, ¿con qué la cargarías?
Tú, estudiante que te quejas del sistema político actual: dime cuántas veces has cedido en una conversación con un amigo. Dime si buscas el consenso en los planes de grupo. Si eres capaz de poner orden en las cenas de Navidad.
A ti, a mí, estudiante enfurecido por la corrupción, dime si nunca has copiado en un examen. Dime que no has robado en la tienda de chuches, que no has trabajado dando clase cobrando en negro. Que sí, que no es lo mismo... O quizás si. Quizás es una actitud. Igual habría que pararse a pensar en la relación: si está bien visto aprovecharse de la situación en la que se esté desde pequeño, de mayor no parece para tanto. Que tus actos sean menos mediáticos no los hace menos importantes.
A nosotros, estudiantes, que nos encanta la fiesta. Decidme si hemos renunciado a ir a una discoteca que deja entrar gratis a las chicas.
Si los líderes actuales de los que nos lamentamos tienen piedras en sus mochilas, no podemos cargarnos con lo mismo. Por eso quiero que pienses en qué le haría falta a tu mochila para ser distinta a lo que ya nos frustra.
Si todo es responsabilidad nuestra, todo lo bueno también empieza en nosotros.
Vales más de lo que crees, tienes más poder de influencia del que te hacen pensar. Tú eres el profesional del mañana, el jefe, empleado o autónomo que va a tener que pensar más allá de si mismo.
Cree en ti, infórmate. De una fuente que no sea el periódico. De un autor que no sea de tu ideología. Lee de temas que no sean de tu campo. O simplemente lee. Quítale piedras a tu mochila.
Hazte protagonista de tu vida universitaria. Que si no vas a clase sea porque vas a hacer algo que te enriquezca más. Interésate por tu alrededor. Hay gente en tu clase que no conoces. Hay riqueza en lo desconocido: no te encierres.
Date la oportunidad de descubrir lo que te gusta, no lo que planea la carrera para ti. Un idioma, un curso, un deporte. La vida tiene tanto para darnos como nosotros queramos recibir de ella.
Esta es la etapa en la que vas a conocer a gente, vas a encontrar personas afines y contrarias a ti. Procura que esas amistades sean reales, no te engañes. La imagen valdrá poco cuando salgas de la universidad (si no vale poco ya).
Si no te gusta cómo son quienes toman las decisiones, fórmate a ti cómo te gustaría que ellos fueran. Lo que les exiges, exígetelo a ti.
No te conformes.
El mundo nos necesita. Si no nos lo estamos tomando en serio, ¿A quién le estamos pidiendo responsabilidades?
No carguemos a los demás con una mochila que no es suya. Carga con la tuya y llénala de todas las oportunidades que tienes delante. Yo aún tengo esperanza en nosotros. Este mundo aún puede ser otro.
El ser humano es un ser social, o al menos así estamos organizados, para bien o para mal. Lo que hacemos repercute. Lo que hacemos tiene consecuencias.
Nadie te debe nada, no te deben un aprobado, no te deben un futuro perfecto. Te lo tienes que ganar tú. El camino es tuyo y te toca andarlo. Piensa por un segundo: Si tuvieras una mochila que fueras a tener toda la vida, ¿con qué la cargarías?
Tú, estudiante que te quejas del sistema político actual: dime cuántas veces has cedido en una conversación con un amigo. Dime si buscas el consenso en los planes de grupo. Si eres capaz de poner orden en las cenas de Navidad.
A ti, a mí, estudiante enfurecido por la corrupción, dime si nunca has copiado en un examen. Dime que no has robado en la tienda de chuches, que no has trabajado dando clase cobrando en negro. Que sí, que no es lo mismo... O quizás si. Quizás es una actitud. Igual habría que pararse a pensar en la relación: si está bien visto aprovecharse de la situación en la que se esté desde pequeño, de mayor no parece para tanto. Que tus actos sean menos mediáticos no los hace menos importantes.
A nosotros, estudiantes, que nos encanta la fiesta. Decidme si hemos renunciado a ir a una discoteca que deja entrar gratis a las chicas.
Si los líderes actuales de los que nos lamentamos tienen piedras en sus mochilas, no podemos cargarnos con lo mismo. Por eso quiero que pienses en qué le haría falta a tu mochila para ser distinta a lo que ya nos frustra.
Si todo es responsabilidad nuestra, todo lo bueno también empieza en nosotros.
Vales más de lo que crees, tienes más poder de influencia del que te hacen pensar. Tú eres el profesional del mañana, el jefe, empleado o autónomo que va a tener que pensar más allá de si mismo.
Cree en ti, infórmate. De una fuente que no sea el periódico. De un autor que no sea de tu ideología. Lee de temas que no sean de tu campo. O simplemente lee. Quítale piedras a tu mochila.
Hazte protagonista de tu vida universitaria. Que si no vas a clase sea porque vas a hacer algo que te enriquezca más. Interésate por tu alrededor. Hay gente en tu clase que no conoces. Hay riqueza en lo desconocido: no te encierres.
Date la oportunidad de descubrir lo que te gusta, no lo que planea la carrera para ti. Un idioma, un curso, un deporte. La vida tiene tanto para darnos como nosotros queramos recibir de ella.
Esta es la etapa en la que vas a conocer a gente, vas a encontrar personas afines y contrarias a ti. Procura que esas amistades sean reales, no te engañes. La imagen valdrá poco cuando salgas de la universidad (si no vale poco ya).
Si no te gusta cómo son quienes toman las decisiones, fórmate a ti cómo te gustaría que ellos fueran. Lo que les exiges, exígetelo a ti.
No te conformes.
El mundo nos necesita. Si no nos lo estamos tomando en serio, ¿A quién le estamos pidiendo responsabilidades?
No carguemos a los demás con una mochila que no es suya. Carga con la tuya y llénala de todas las oportunidades que tienes delante. Yo aún tengo esperanza en nosotros. Este mundo aún puede ser otro.

Brava
ResponderEliminar